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Biblioteca de Oraciones

Oración Antes de Trabajar para Poner el Día en Manos de Dios

Una oración para poner el trabajo concreto del día en manos de Dios, con un tono íntimo de fe, esperanza y entrega a Dios.

Antes de comenzar tu jornada de trabajo

Hay momentos en los que prisa, responsabilidades y necesidad de comenzar bien ocupan más espacio del que quisiéramos. En esas horas, la oración puede convertirse en un lugar donde dejar de fingir y presentarnos ante Dios con verdad.

Esta oración nace para poner el trabajo concreto del día en manos de Dios. No pretende controlar el resultado ni reemplazar las decisiones responsables que correspondan; busca abrir un espacio de fe, escucha y entrega.

Puedes rezarla antes de comenzar tu jornada de trabajo. Hazlo despacio. Si una frase toca de manera especial lo que estás viviendo, quédate allí antes de continuar.

Oración Antes de Trabajar para Poner el Día en Manos de Dios

Dios Padre, hoy vengo con lo que soy y con lo que estoy viviendo.

No quiero esconderte prisa, responsabilidades y necesidad de comenzar bien. Tú conoces esta parte de mi historia incluso antes de que yo encuentre las palabras correctas.

Señor, antes de comenzar mi trabajo quiero detenerme un momento y recordarte que también aquí puedo encontrarte. Que esta petición no se quede solo en palabras; trabaja también mi manera de mirar, decidir y tratar a los demás.

Te ofrezco las tareas agradables y las que me cuestan, las conversaciones fáciles y aquellas que preferiría evitar. Hazme sensible a lo que sí puedo hacer hoy y humilde ante lo que no depende de mí.

Dame concentración para hacer bien lo que me corresponde y humildad para preguntar cuando no sé algo. No permitas que el miedo gobierne esta intención; que la prudencia y la caridad tengan más peso que la prisa.

Cuida mis palabras para que el estrés no se convierta en dureza con compañeros, clientes o personas a mi cargo. Si necesito tiempo para comprender, enséñame a esperar sin abandonar el bien.

Cuando aparezca un problema, ayúdame a resolverlo sin perder la honestidad ni la calma. Que mi respuesta a esta situación me acerque más a la verdad y no me encierre en mí mismo.

Y al terminar la jornada, permite que sepa dejar el trabajo en su lugar y volver a mi familia, mi descanso y mi vida personal con el corazón disponible. Recibe también a las personas que forman parte de esta intención y dales la gracia que yo no puedo darles.

Ahora quiero decirte con mis propias palabras aquello que más me cuesta expresar: [haz aquí tu petición personal].

Señor, también te entrego lo que todavía no entiendo de esta situación. A veces quisiera conocer de antemano el resultado para sentirme seguro, pero hoy elijo caminar con la luz suficiente para el paso presente. No permitas que la incertidumbre me vuelva duro, impulsivo o indiferente.

Recuerda en mí todo el bien que ya he recibido y las veces en que fui sostenido sin haberlo previsto. Que esa memoria me ayude a confiar con los pies en la realidad y el corazón abierto a tu gracia.

Recibe esta intención y purifica también mi manera de pedir. Si necesito cambiar, dame humildad; si necesito perseverar, sosténme; si necesito soltar, enséñame a hacerlo sin miedo.

Que de esta oración nazca orden, responsabilidad y espíritu de servicio y una vida más coherente con el bien que te estoy pidiendo.

Hay algo más que quiero confiarte: la tentación de comparar mi situación con la de otras personas. A veces pienso que a otros todo les resulta más fácil o que yo debería estar viviendo esto de otra manera. Líbrame de esa comparación que roba paz y no me ayuda a amar mejor.

Enséñame a reconocer mis límites sin usar esos límites como excusa. Dame una mirada serena para distinguir entre lo que puedo cambiar, lo que necesito aprender y aquello que debo aceptar por ahora.

Que ofrenda del trabajo, responsabilidad, servicio, prudencia y gratitud formen mi corazón mientras espero. No busco volverme insensible; quiero aprender a sentir sin quedar gobernado por cada emoción que aparezca.

Si dentro de unos días vuelvo a sentirme igual de preocupado, recuérdame que puedo volver a Ti. La perseverancia también puede consistir en regresar una y otra vez hasta que poco a poco nazca orden, responsabilidad y espíritu de servicio.

Amén.

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Reflexión para llevar esta oración a la vida

La oración no siempre cambia primero las circunstancias; muchas veces empieza cambiando la manera en que las atravesamos. En esta intención, el movimiento espiritual es hacia orden, responsabilidad y espíritu de servicio.

Puedes volver a esta oración cuando lo necesites y añadir con tus propias palabras nombres, situaciones o decisiones concretas.

Cuándo rezar esta oración

Puedes rezarla antes de comenzar tu jornada de trabajo. Busca unos minutos sin prisa, respira con calma y nombra ante Dios la situación concreta. Al terminar, guarda un breve silencio.

¿Cómo rezar esta oración?

Reza despacio y sin buscar una emoción particular. Haz tu petición personal donde se indica y termina con unos momentos de silencio.

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Permanece un momento en silencio

Permanece unos instantes en silencio. No necesitas resolverlo todo ahora. Quédate con la petición que más haya tocado tu corazón y confía el siguiente paso a Dios.