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Rosario

Santo Rosario — Misterios Gozosos

Contempla con María la Encarnación, el nacimiento y la infancia de Jesús.

Hay días en que el corazón necesita detenerse un momento y volver a lo esencial: la alegría. El Santo Rosario de los Misterios Gozosos nos invita a caminar junto a María por los primeros momentos de la vida de Jesús, desde el anuncio del ángel hasta su encuentro en el Templo.

No se trata solamente de repetir palabras, sino de contemplar cada misterio y permitir que nos recuerde que Dios también se hace presente en lo sencillo, en lo cotidiano y en los momentos de espera.

Tómate este momento con calma, sin prisa. Presenta a Dios aquello que llevas en el corazón y deja que, de la mano de María, estos misterios te acerquen cada vez más a Jesús.

Guía rápida

Antes de comenzar

Tipo
Misterios Gozosos
Días recomendados
Lunes, Sábado
Intención
Contemplar con María la Encarnación y la infancia de Jesús, presentando a Dios las propias intenciones con fe y confianza.

Cómo comenzar

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Dios mío, ven en mi auxilio.
Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Presenta ahora, en silencio, la intención por la que deseas ofrecer este Santo Rosario.

Primer Misterio Gozoso: La Encarnación del Hijo de Dios

Palabra para contemplar: Lc 1,26-27. María recibe el anuncio del ángel y abre su vida al plan de Dios.

Meditación — El Poder de la Oración (EPO): María recibe una palabra que cambia su vida y responde con un corazón abierto. Madre nuestra, acompáñanos cuando Dios nos pida confiar sin tener todas las respuestas, y ayúdanos a decir nuestro sí con humildad y amor.

Reza: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías y 1 Gloria.

Segundo Misterio Gozoso: La Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel

Palabra para contemplar: Lc 1,39-42. María se pone en camino para visitar a Isabel y lleva consigo la presencia de Jesús.

Meditación — EPO: La alegría que María lleva dentro no la guarda para sí: se pone en camino y sale al encuentro de Isabel. Que también nosotros sepamos acercarnos con ternura a quien necesita compañía, consuelo o una presencia que lleve paz.

Reza: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías y 1 Gloria.

Tercer Misterio Gozoso: El Nacimiento del Hijo de Dios

Palabra para contemplar: Lc 2,1-7. Jesús nace en Belén y es recostado en un pesebre.

Meditación — EPO: En la sencillez de Belén, Dios se hace pequeño y cercano. Niño Jesús, entra también en nuestra casa y en nuestro corazón; haznos sencillos para reconocerte, agradecidos para recibirte y generosos para compartir tu amor.

Reza: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías y 1 Gloria.

Cuarto Misterio Gozoso: La Presentación de Jesús en el Templo

Palabra para contemplar: Lc 2,22-24. María y José presentan a Jesús al Señor en el Templo.

Meditación — EPO: María y José ponen en manos de Dios aquello que más aman. Señor, recibe también nuestra vida, nuestra familia y nuestras preocupaciones. Danos un corazón fiel que sepa ofrecerte cada día con confianza.

Reza: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías y 1 Gloria.

Quinto Misterio Gozoso: El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo

Palabra para contemplar: Lc 2,41-52. María y José buscan a Jesús y lo encuentran en el Templo.

Meditación — EPO: También nosotros sabemos lo que significa buscarte cuando las preocupaciones, el cansancio o nuestras propias faltas nos hacen perderte de vista. Jesús, danos la gracia de volver a buscarte hasta encontrarte y permanecer cerca de Ti.

Reza: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías y 1 Gloria.

Oraciones del Rosario

Padre Nuestro

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Ave María

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Oración final: Salve

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Para concluir

Termina haciendo la señal de la cruz y entrega nuevamente a Dios la intención por la que ofreciste este Rosario.

Reflexión final

Al terminar este Santo Rosario, llevamos con nosotros la ternura de estos cinco misterios: la entrega, el servicio, la humildad, la fe y la búsqueda constante de Dios en medio de la vida cotidiana.

Que la alegría que acompañó a María al recibir y contemplar a Jesús encuentre también un lugar en tu corazón. Y que, aun cuando no comprendas todo lo que ocurre en tu vida, puedas conservar la confianza de que Dios sigue caminando contigo.

No hace falta esperar un momento especial para volver a este Rosario. Cada vez que necesites recordar que Dios está presente también en las cosas pequeñas, puedes regresar a estas oraciones y comenzar nuevamente, con María, el camino hacia Jesús.

Continúa rezando