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Rosario

Santo Rosario por los Difuntos

Una oración para encomendar a Dios a quienes han partido y sostener el corazón en la esperanza.

Cuando la ausencia de alguien amado pesa en el corazón, el Rosario puede convertirse en una forma serena de seguir amando desde la fe. No borra el dolor, pero nos ayuda a poner esa vida querida en las manos de Dios y a caminar con esperanza.

Este Rosario se ofrece por los fieles difuntos. Reza sin prisa, nombrando interiormente a la persona por quien deseas pedir y confiando en la misericordia de Dios.

Guía rápida

Antes de comenzar

Tipo
Rosario por los Difuntos
Intención
Encomendar a Dios a los fieles difuntos y pedir consuelo, esperanza y fortaleza para quienes viven el duelo.

Cómo comenzar

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Dios mío, ven en mi auxilio.
Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Presenta ahora, en silencio, la intención por la que deseas ofrecer este Santo Rosario.

Primer Misterio Glorioso: La Resurrección del Señor

Palabra para contemplar: Lc 24,1-6. Cristo vence la muerte y abre para nosotros la esperanza de la vida eterna.

Meditación — El Poder de la Oración (EPO): Señor Jesús, al contemplarte resucitado ponemos ante Ti a quienes han partido. Recíbelos en tu paz y sostén también a quienes los extrañamos.

Reza: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías y 1 Gloria.

Segundo Misterio Glorioso: La Ascensión del Señor

Palabra para contemplar: Mc 16,19. Jesús vuelve al Padre y nos orienta hacia la patria definitiva.

Meditación — EPO: Jesús, levanta nuestra mirada cuando el duelo nos encierra en la tristeza. Recuérdanos que nuestra vida tiene en Dios su destino y su plenitud.

Reza: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías y 1 Gloria.

Tercer Misterio Glorioso: La Venida del Espíritu Santo

Palabra para contemplar: Hch 2,1-4. El Espíritu Santo desciende sobre María y los discípulos reunidos.

Meditación — EPO: Espíritu Santo, consuela a las familias que lloran una ausencia. Danos fortaleza, fe y una esperanza humilde que nos permita seguir caminando.

Reza: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías y 1 Gloria.

Cuarto Misterio Glorioso: La Asunción de María al cielo

Palabra para contemplar: Ap 12,1. La Iglesia contempla en María una señal de esperanza y plenitud.

Meditación — EPO: Madre Santísima, acompaña a quienes atraviesan el duelo. Ayúdanos a confiar nuestros seres queridos a Dios y a conservar con gratitud el amor que compartimos.

Reza: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías y 1 Gloria.

Quinto Misterio Glorioso: La Coronación de María

Palabra para contemplar: Ap 12,1. Contemplamos a María glorificada junto a su Hijo.

Meditación — EPO: María, Reina y Madre, ruega por nosotros y por nuestros difuntos. Llévanos siempre hacia Jesús y enséñanos a esperar con fe el encuentro definitivo en Dios.

Reza: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías y 1 Gloria.

Oraciones del Rosario

Padre Nuestro

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Ave María

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Oración final: Salve

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Oración por el eterno descanso

Dale, Señor, el descanso eterno, y brille para él (ella) la luz perpetua. Que descanse en paz. Amén.

Reflexión final

Al terminar, quizá la ausencia siga doliendo; pero ya no la llevas solo. Has pronunciado el nombre de tu ser querido delante de Dios y has confiado su alma a su misericordia.

Puedes volver a este Rosario en un aniversario, en una fecha especial o simplemente cuando el corazón necesite recordar y orar. El amor también se vuelve oración cuando lo ponemos en manos de Dios.

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