Cómo se reza
Se sigue la forma tradicional del Santo Rosario: anuncio del misterio, 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías y 1 Gloria en cada decena, y conclusión mariana.
Oraciones tradicionales
Padre Nuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Ave María
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Salve
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
La Súplica de Pompeya
La Súplica a la Reina del Santo Rosario de Pompeya es una oración histórica propia de esta devoción y del Santuario. Debe conservarse como texto independiente y no confundirse con las oraciones de cada decena del Rosario.
Nota final de EPO
El núcleo de esta devoción sigue siendo el Santo Rosario. Las meditaciones de los misterios se enlazan a las páginas canónicas existentes para evitar duplicar contenido.
Acompañamiento espiritual de EPO
Meditación — El Poder de la Oración (EPO): La espiritualidad de Pompeya presenta el Rosario como contemplación del rostro de Cristo con María. Reza cada misterio con atención, permitiendo que la repetición del Padre Nuestro, el Ave María y el Gloria sostenga una oración perseverante y amorosa.
Reflexión final
Al concluir, recuerda que en Pompeya el Santo Rosario ocupa el centro de la devoción mariana. La Súplica a la Reina del Santo Rosario de Pompeya es una oración propia y distinta, por lo que no se mezcla aquí con la estructura de las decenas. Este párrafo es acompañamiento editorial de EPO.