Cómo se reza
1. La Anunciación
Forma tradicional: 1 Padre Nuestro y 10 Ave Marías mientras se contempla esta alegría de María.
2. La Visitación
Forma tradicional: 1 Padre Nuestro y 10 Ave Marías mientras se contempla esta alegría de María.
3. El Nacimiento de Jesús
Forma tradicional: 1 Padre Nuestro y 10 Ave Marías mientras se contempla esta alegría de María.
4. La Adoración de los Magos
Forma tradicional: 1 Padre Nuestro y 10 Ave Marías mientras se contempla esta alegría de María.
5. El Niño Jesús hallado en el Templo
Forma tradicional: 1 Padre Nuestro y 10 Ave Marías mientras se contempla esta alegría de María.
6. La Resurrección del Señor
Forma tradicional: 1 Padre Nuestro y 10 Ave Marías mientras se contempla esta alegría de María.
7. La Asunción y Coronación de María como Reina del cielo y de la tierra
Forma tradicional: 1 Padre Nuestro y 10 Ave Marías mientras se contempla esta alegría de María.
Al terminar
Es costumbre rezar 2 Ave Marías adicionales. Algunas formas antiguas añaden también 1 Padre Nuestro y 1 Ave María por las intenciones del Papa; esta práctica se presenta como costumbre histórica, no como requisito universal actual.
Oraciones tradicionales
Padre Nuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Ave María
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Salve
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Nota final de EPO
Esta Corona tiene siete decenas y no debe reducirse a la estructura de cinco decenas del Rosario dominicano.
Acompañamiento espiritual de EPO
Meditación — El Poder de la Oración (EPO): La Corona Franciscana invita a contemplar las alegrías de María y, a través de ellas, la obra de Dios en la historia de la salvación. Recorre las siete alegrías con espíritu de gratitud, sencillez y alabanza, sin alterar la estructura tradicional de siete decenas.
Reflexión final
Después de recorrer las siete alegrías de María, permanece un momento en acción de gracias. La tradición franciscana convierte esta Corona en una escuela de alegría evangélica: mirar lo que Dios ha hecho y responder con confianza. Este cierre pertenece al acompañamiento editorial de EPO, no al texto tradicional de la devoción.