Forma tradicional
Después de las oraciones iniciales, cada una de las seis decenas contiene 1 Padre Nuestro y 10 Ave Marías. En la forma brigidina tradicional, al final de cada decena se reza el Credo de los Apóstoles en lugar del Gloria.
Misterios Gozosos
- La Inmaculada Concepción
- La Anunciación
- La Visitación
- El Nacimiento de Jesús
- La Presentación de Jesús en el Templo
- El Niño Jesús hallado en el Templo
Misterios Dolorosos
- La Agonía de Jesús en el Huerto
- La Flagelación
- La Coronación de espinas
- Jesús carga con la Cruz
- La Crucifixión
- Jesús es bajado de la Cruz y puesto en brazos de su Madre
Misterios Gloriosos
- La Resurrección
- La Ascensión
- La Venida del Espíritu Santo
- La Asunción de María
- La Coronación de María
- El Patronazgo de María, Reina y Hermosura del Carmelo
Oraciones tradicionales
Padre Nuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Ave María
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Credo de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Salve
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Nota final de EPO
Esta página mantiene la estructura de seis decenas y los sextos misterios propios documentados en la tradición carmelita. No se han añadido misterios nuevos.
Acompañamiento espiritual de EPO
Meditación — El Poder de la Oración (EPO): Esta forma carmelitana de seis decenas conserva una tradición propia y no debe reducirse al Rosario común de cinco decenas. Reza con espíritu contemplativo, dejando que la vida de Cristo y la presencia maternal de María te conduzcan hacia una oración más interior.
Reflexión final
Al terminar las seis decenas, conserva el silencio propio de la espiritualidad carmelitana y deja que la oración continúe interiormente. Este texto final es acompañamiento editorial de EPO y no sustituye ni modifica las fórmulas tradicionales de la devoción.