Cómo comenzar
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios mío, ven en mi auxilio.
Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Presenta ahora, en silencio, la intención por la que deseas ofrecer este Santo Rosario.
Primer Misterio Glorioso: La resurrección del Hijo de Dios
Palabra para contemplar: Lc 24,1-6. Jesús resucita y vence para siempre a la muerte.
Meditación — El Poder de la Oración (EPO): La piedra está removida y la tumba no tiene la última palabra. Jesús resucitado, entra en nuestras oscuridades con tu luz y levanta en nosotros una esperanza que ninguna prueba pueda apagar.
Reza: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías y 1 Gloria.
Segundo Misterio Glorioso: La Ascensión del Señor al cielo
Palabra para contemplar: Mc 16,19. Jesús asciende al cielo y permanece para siempre junto al Padre.
Meditación — EPO: Al contemplarte volver al Padre, Jesús, elevamos también nuestro corazón. Enséñanos a vivir mirando hacia el cielo sin dejar de amar, servir y hacer el bien aquí en la tierra.
Reza: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías y 1 Gloria.
Tercer Misterio Glorioso: La venida del Espíritu Santo
Palabra para contemplar: Hch 2,1-4. El Espíritu Santo desciende sobre María y los discípulos reunidos.
Meditación — EPO: Ven, Espíritu Santo, y llena lo que en nosotros está cansado, confundido o temeroso. Danos sabiduría, fortaleza y un amor capaz de dar testimonio de Cristo con la vida.
Reza: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías y 1 Gloria.
Cuarto Misterio Glorioso: La Asunción de María al cielo
Palabra para contemplar: Ap 12,1. La Iglesia contempla a María asociada plenamente a la gloria de su Hijo.
Meditación — EPO: María, llevada a la gloria del cielo, sigue señalándonos a tu Hijo. Acompáñanos en nuestro camino y ayúdanos a vivir con la mirada puesta en Dios sin perder la esperanza en medio de las pruebas.
Reza: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías y 1 Gloria.
Quinto Misterio Glorioso: La coronación de María como Reina y Señora de todo lo creado
Palabra para contemplar: Ap 12,1. Contemplamos a María glorificada junto a su Hijo e intercediendo por sus hijos.
Meditación — EPO: Reina del cielo y Madre nuestra, ruega por nosotros. Llévanos siempre a Jesús, protege nuestra fe y acompáñanos para que podamos perseverar con esperanza hasta el final de nuestro camino.
Reza: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías y 1 Gloria.
Oraciones del Rosario
Padre Nuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Ave María
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Oración final: Salve
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Para concluir
Termina haciendo la señal de la cruz y entrega nuevamente a Dios la intención por la que ofreciste este Rosario.
Reflexión final
Los Misterios Gloriosos terminan levantando el corazón. Cristo vive, el Espíritu Santo sigue obrando y María nos acompaña en el camino hacia Dios.
Que al concluir este Rosario puedas regresar a tu vida cotidiana con una esperanza más firme. Aunque todavía haya preguntas, pérdidas o dificultades, la Resurrección nos recuerda que Dios puede abrir caminos donde nosotros solo vemos una puerta cerrada.
Cuando necesites recuperar la esperanza, vuelve a estos misterios y deja que la alegría de Cristo resucitado renueve nuevamente tu corazón.