Cómo comenzar
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios mío, ven en mi auxilio.
Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Presenta ahora, en silencio, la intención por la que deseas ofrecer este Santo Rosario.
Primer Misterio Gozoso: La Encarnación del Hijo de Dios
Palabra para contemplar: Lc 1,26-38. María recibe el anuncio del ángel y responde con fe.
Meditación — El Poder de la Oración (EPO): Santa María de Guadalupe, ayúdanos a recibir la voluntad de Dios con la misma disponibilidad con que tú acogiste su Palabra.
Reza: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías y 1 Gloria.
Segundo Misterio Gozoso: La Visitación de María a Isabel
Palabra para contemplar: Lc 1,39-45. María se pone en camino y lleva consigo a Jesús.
Meditación — EPO: Madre nuestra, enséñanos a salir al encuentro de quien necesita compañía, consuelo y una presencia que lleve la paz de Cristo.
Reza: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías y 1 Gloria.
Tercer Misterio Gozoso: El Nacimiento de Jesús
Palabra para contemplar: Lc 2,1-7. El Hijo de Dios nace en la pobreza de Belén.
Meditación — EPO: Virgen de Guadalupe, ayúdanos a reconocer a Jesús en lo sencillo y a recibirlo con un corazón humilde.
Reza: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías y 1 Gloria.
Cuarto Misterio Gozoso: La Presentación de Jesús en el Templo
Palabra para contemplar: Lc 2,22-35. María y José ofrecen al Niño al Señor.
Meditación — EPO: Madre Santísima, ponemos contigo nuestras familias en manos de Dios. Intercede para que aprendamos a confiar incluso cuando no comprendemos todo el camino.
Reza: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías y 1 Gloria.
Quinto Misterio Gozoso: El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo
Palabra para contemplar: Lc 2,41-52. María y José buscan a Jesús hasta encontrarlo.
Meditación — EPO: Cuando la preocupación nos haga perder la paz, acompáñanos, Madre de Guadalupe, y llévanos nuevamente hacia Jesús, donde nuestro corazón encuentra su centro.
Reza: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías y 1 Gloria.
Oraciones del Rosario
Padre Nuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Ave María
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Oración final: Salve
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Invocación final a Nuestra Señora de Guadalupe
Santa María de Guadalupe, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros y llévanos siempre a Jesús. Amén.
Reflexión final
Al concluir este Rosario, quédate un momento en silencio. María de Guadalupe nos recuerda una cercanía maternal que no termina en ella, sino que nos conduce a Cristo.
Vuelve a este Rosario cuando necesites poner una preocupación familiar, una decisión o una esperanza delante de Dios bajo la intercesión de la Virgen.